Según mi marco teórico, según los conceptos que use, según mi punto de partida, y los supuestos y postulados de mi teoría, yo voy a ver la realidad de una manera, o de otra.
Por ejemplo, supongamos que tenemos que analizar que
hay unas mujeres que son infelices en su relación de pareja.
Están en pareja y son infelices. ¿Por qué? ¿Qué les
pasa?
Porque están tristes. Sienten dolor.
¿Por qué sienten dolor?
Porque estas mujeres consideran propio de la
relación de pareja recibir un amor que no reciben. Por eso sienten dolor.
¿Y qué sería ese no recibir amor? Detálleme más.
Bueno, tienen un marido que no tiene iniciativa para
expresar emociones, no le muestra comprensión ni apoyo en sus necesidades y
problemas. Ella siente que él no la escucha ni la apoya. “Me gustaría
comunicarme más, pero él es poco hablador.”
“Corro una carrera, él no va. Gano, no está ahí para
felicitarme.”
Ella expresa sus necesidades pero no las ve
satisfechas, ni ve cumplidos sus deseos. Hay un desgaste emocional. Pero ellas
tienen fe en la pareja, invierten cada vez más.
Entonces hablamos de un aspecto emocional y de un
“déficit de amor”.
¿Cómo se analiza esto? ¿Qué pasa? ¿Qué está pasando?
Diagnóstico ¿Cuál es el problema? ¿Cómo lo defino? ¿Cuál es la solución?
Bueno
Eso va a depender desde qué marco teórico yo analice
este problema.
Por ejemplo, supongamos que lo hago desde la
disciplina de la psicología, tomo una teoría que se llama Constructivismo
radical, y dice algo muy terrible y desesperanzador, que es que,
lamentablemente, cada uno de nosotros no nos relacionamos con otras personas,
sino con nosotros mismos.
Sí. Para el constructivismo radical el mundo es un
gran test de Rotschild en el que proyectamos lo que somos, lo que nos falta,
todo. Especialmente en nuestras relaciones interpersonales.
Estos sicólogos analizan los casos de un montón de
gente que fue horriblemente infeliz en sus relaciones de pareja, durante un
montón de años, y estaban pegadas a esas relaciones, y sufrieron un montón pero
no terminaban nunca esas relaciones, aunque vivían insatisfechas, y los
sicólogos analizan por qué. Qué les pasaba.
Las conclusiones que sacan es que las personas
tenemos ilusiones, sueños, expectativas, deseos, y cuando la realidad no se
ajusta a eso, algunas personas pueden reconocer lo que está ahí, pero otras no.
Son inflexibles. Así que esa idea fija, esa película que tienen en la cabeza,
les impide cambiar la estrategia, lo que hacen, usan la lógica de más de lo
mismo. Tienen una ceguera localizada. No pueden adaptar las ideas a la
realidad, sino que dibujan la realidad según sus ideas. No aceptan la
frustración de sus deseos y expectativas.
Otro sicólogo te habla desde la teoría del apego, y
te dice que si una persona creció en un entorno de privación emocional va a
reproducir en sus relaciones adultas esa misma pauta, y se va a involucrar en
relaciones en las que lo hacen sentir siempre igual. Carente, y va a vivir como
un mendigo emocional.
¿Por qué una persona continúa con una relación insatisfactoria?
Dependencia.
Los seres humanos nacemos profundísimamente
dependientes, y maduramos hacia una independencia, en un proceso progresivo,
lento y doloroso que dura toda la vida. Y para no depender de otro
emocionalmente, tengo que alcanzar un grado de madurez emocional. Para no
depender económicamente, tengo que lograr la independencia económica, y así, en
todo. Para no depender de nadie tengo que desarrollar un montón de habilidades
propias. Si no, voy a establecer relaciones parasitarias, de poder y de abuso
porque estoy con otro desde la necesidad y el miedo. Rousseau dijo “No se puede
dominar a alguien que no quiere nada de aquel que intenta dominarlo”.
Otra frase dice “Siempre odiamos aquello de lo que
dependemos, porque en ello odiamos nuestra propia pusilanimidad”.
Pero cada uno va a hacer diferentes análisis de este
problema.
Umberto Eco escribió un artículo muy divertido, en
el que se ríe de los críticos de arte, e imita reseñas absurdas, unas sobre
unos triángulos, los triángulos de Salamini.
Salamini es un pintor hipotético que hace treinta
años pinta dos triángulos a los que les va cambiando detalles, y el nombre. Esa
es su carrera artística, y Eco se burla de todo lo que unos críticos de arte
pueden guitarrear a partir de esos triángulos.
El artículo es una burla a los críticos de arte.
Son dos triángulos contra un fondo liso, y Eco
escribe y escribe discursos alrededor de esa pintura. Porque se les puede
adjudicar cualquier significado. Un crítico le atribuye un montón de significado
poético, el otro empieza a delirar a partir de conceptos de la geometría…
Y uno de los discursos que se pueden construir
alrededor de los triángulos de Salamini es marxista.
Así que un crítico marxista ve esos dos triángulos y
hace “observaciones sobre la lucha de clases, sobre la corrupción de los
objetos enfangados en su mercantilización. El arte como sublevación contra el
mundo de la mercancía, triángulos de Salamini como formas que se niegan a ser
valor de cambio, abiertos a la creatividad obrera, expropiada por la rapiña
capitalista”.
Y ese es el punto.
Un discurso acerca de algo es un constructo que se
superpone a eso de lo que habla.
Una frase de Garcia Canclini: “El discurso es un
espacio de lucha por la construcción de la realidad.”
Entonces Ana Dolores Vérdú Delgado analiza en EL
AMOR COMO OBJETO DE ESTUDIO DEL FEMINISMO, estos casos de mujeres que son
infelices en sus relaciones que mencionamos al principio.
Mujeres que se quejan de la distancia emocional
masculina.
Por supuesto la autora del artículo va a analizar
esto desde la perspectiva de género. Entonces qué observa. Veamos qué términos
usa en su análisis:
Género
Explotación
Desigualdad
Equidad
Sexismo
Derechos
Poder
Política
Privilegio
Plusvalía
Expresiones:
Desigualdad de género
Roles de género
Amor heterosexual
Los conocemos. Los estamos oyendo en todas partes.
Son los conceptos que nos enseñan, vamos a las
capacitaciones para que nos enseñen que así se analiza la realidad. Porque la
perspectiva de género es neomarxista. Entonces usa la teoría y la terminología
marxista, aplicada a diferentes cosas.
Y hace este análisis:
Está vigente el sexismo todavía en nuestras
sociedades. En las parejas heterosexuales no hay equidad en lo afectivo. Hay un
desequilibrio de poder. En el ámbito de la afectividad existe una pauta
relacional entre los sexos marcada por la inequidad.
El amor es un derecho humano pero los roles de
género hacen que un elemento identitario de la masculinidad sea la distancia
emocional. Por un lado. Es un problema de los roles de género.
Pero también hay otra razón por las cuales estos
hombres actúan así: “el deseo del hombre de conservar el poder en la relación
íntima.”
Se lo hacen a propósito para desempoderarlas.
Ya sabemos que el sistema patriarcal implica unas
creencias en torno al amor y al género. Me gusta esta frase: “el género afecta
transversalmente la experiencia del amor”.
“Los roles de género pueden llegar a violentar la
subjetividad humana, reproduciendo la desigualdad entre hombre y mujer desde su
interacción informal e íntima y sobre la base de la propia identidad”.
Esa es la lectura que se va a hacer de esta
insatisfacción afectiva y emocional femenina en la pareja heterosexual desde la
perspectiva de género.
No se lee la situación desde la persona dependiente,
por ejemplo. Es el hombre contra la mujer. Aunque, por ejemplo, lees Cumbres
Borrascosas y la relación que tiene Catarina Linton con su marido es de abuso.
Ella dice que está convencida de que podría intentar matarlo y él no se
defendería, y un observador dice que él sentía pánico ante la posibilidad de
despertar la ira de ella.
Pero en la teoría de género es un caso del poder del
género masculino y de indefensión aprendida de los miembros del género
femenino.
Es una lectura posible.
La psicología nos habla de sádicos, de sicópatas, de
narcisistas, de trastornos de la personalidad como victimarios. Y hay más
hombres que mujeres con esos trastornos.
La causa que la perspectiva de género atribuye a
esto es que los hombres aprendieron, en el sistema patriarcal, que podían, que
tenían derecho, al abuso, a la violencia.
Desde la psicología te podrían mencionar otras
causas.
“Transformar esta situación implica necesariamente
comprender de qué manera el género afecta transversalmente la experiencia del
amor”.
…para Anna Jónasdóttir… consecuencias políticas, “
pues recorta las posibilidades reales de las mujeres para alcanzar los derechos
y oportunidades que tienen desde el punto de vista formal al tiempo que puede
llegar a constituir para los hombres una fuente de poder, al darse en
condiciones que refuerzan el privilegio masculino con respecto al reparto de
beneficios y responsabilidades en tomo al cuidado. Y es que, como resultado de
ser los principales beneficiarios del amor de las mujeres sin invertir el mismo
esfuerzo a cambio, los hombres obtendrían una "plusvalía de dignidad
genérica" (1993:70) y de energía que podrían utilizar para otros fines
individuales que les garantizarían un mayor éxito social”.
Es una lectura. Se usa el concepto marxista de
plusvalía para hablar de la plusvalía de amor que los hombres obtienen.
Una plusvalía de amor.
“La naturaleza asimétrica de esta interacción
amorosa contiene para Jónasdóttir una lógica que la haría similar a la
explotación implícita en el modelo de producción capitalista, por el modo en
que intervienen mecanismos como el control de un grupo sobre otro, la
acumulación, o la distribución no recíproca, con los que los seres humanos
construimos y mantenemos una determinada estructura de poder, algo que a su vez
pondría el acento en la forma en que las mujeres participan en su propia
subordinación mediante intercambios voluntarios aunque desiguales. "En
ambos casos, la explotación está lejos de conllevar siempre coacción o abuso, y
en ambos casos suele beneficiar a ambas partes" (2009:20), aunque
lógicamente las relaciones”.
Ahí está muy claro, más claro imposible, que es muy
simple: Tomas lo que Carlos Marx escribió sobre la lucha de clases entre el
proletario y el capitalista y lo aplicas al análisis de las relaciones entre
hombres y mujeres.
Es muy simple. El hombre es el capitalista
explotador y la mujer el proletario. El hombre se lleva una plusvalía de amor.
Hay una explotación. Hay un abusador. Hay un explotador. Hay un beneficiario.
Hay desigualdad. No es el capitalista, esta vez, es el hombre.
La autora sí menciona, de pasada, que hay un déficit
personal en esas mujeres que van a tener que desarrollar “recursos para ser
feliz en soledad” para elegir abandonar esa relación insatisfactoria. Pero todo
dentro de ese marco de interpretación. La sociedad patriarcal, al adjudicarles
su rol de género, las ha condicionado a estas mujeres a actuar así.
A ver
Hay que desarrollar innumerables recursos
emocionales, afectivos, de inteligencia emocional, para poder emanciparse. O
sea, todos vamos a participar de relaciones de dependencia y abuso excepto
aquellos que lleguen a un nivel evolutivo determinado…
Mantener relaciones saludables y satisfactorias no
es “por defecto”. Tengo que lograr una madurez y una salud emocional y afectiva
para no andar proyectando mis carencias infantiles en el prójimo y
reproduciendo relaciones violentas y de dependencia.
Eso desde cierta teoría.
La lectura desde la perspectiva neomarxista es otra.
Como cualquier otra lectura es posible.
El neomarxismo usa el mismo esquema
“capitalista-proletario” para hablar de una relación pedagógica, o
médico-paciente. Y leída la realidad desde esa perspectiva hay una víctima, un
oprimido desempoderado por el rol que se le ha asignado.
Muy bien hasta ahí.
Es UNA lectura posible.
No debería silenciar muchas otras posibilidades
explicativas.
Y luego hay que ver si a mí una teoría me sirve para
hacer una lectura de la realidad, o si dibujo recorto y pego la realidad para
que me encaje en mi teoría.