Nos referimos al:
Cuaderno de participación y formación
Registro de Promotorxs Territoriales de Género y Diversidad a Nivel Comunitario
Tejiendo Matria
¿De dónde viene?
Secretaria de Políticas de Igualdad y Diversidad
Lic. Paula Cecilia Merchan
Subsecretaria de Políticas de Diversidad
Sra. Alba Rueda
Subsecretaria de Políticas de Igualdad
Sra. Pilar Escalante
Subsecretaria de Formación, Investigación y Políticas Culturales para la Igualdad
Lic. Diana Broggi
Autoridades
Presidente de la Nación
Dr. Alberto Ángel Fernández
Vicepresidenta de la Nación
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministrxs de la Nación
Lic. Santiago Andrés Cafiero
Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad
Ab. Elizabeth Gómez Alcorta
¿Cuáles son sus fines?
Construir una sociedad más justa e inclusiva.
Repensar lo que ya sabemos.
Cuestionar el poder. (La pregunta es una herramienta que nos permite cuestionar el poder y, por lo tanto, es potencialmente un acto de rebeldía.)
Proyectar nuevas realidades (Desde ella partimos para desandarnos y proyectar nuevas realidades)
Jugar al Caballo de Troya a partir del consenso
Con estas publicaciones se está jugando al caballo de Troya: Se traspapelan teorías muy polémicas y controvertidas entreverándolas con ideas que tienen gran consenso.
¿Quién se opone a “la construcción de una sociedad más justa e igualitaria”? Nadie. “Es necesario cuestionar el poder y proyectar nuevas realidades, para construir una sociedad más justa e inclusiva”. ¿Habrá un ser humano que no piense que la humanidad y nuestras sociedades necesitan evolucionar y superarse en este sentido? Estamos de acuerdo, tenemos todos las mismas metas. Igualdad e inclusión ¿Quién no tiene esos valores? ¿Quién va a apelar la idea de que nadie debe oprimir ni discriminar a nadie, que todas las personas deben tener iguales oportunidades, igual educación, igual salario por igual trabajo, todo eso?
Otro consenso ¿Quién pone en cuestión que los hombres han abusado de las mujeres a lo largo de la historia, las han relegado, las han oprimido y han construido acerca de ellas discursos de discriminación? ¿Quién pone en duda que las mujeres deben tener iguales derechos que los hombres, y que debemos continuar progresando hacia una mayor igualdad? El feminismo defiende todo esto, y también la idea de que las mujeres deben liberarse de los roles de género tradicionales. Y todos compramos la teoría de género cuando nos dijeron que iba a “deconstruir” lo que significaba ser mujer, para liberarla. Que ser mujer no implicaba aceptar los roles femeninos tradicionales, nos iba a abrir las puertas a la igualdad. Todos de acuerdo.
Pero a la gente se le está haciendo creer que, necesariamente, si está de acuerdo con lo anterior, debe estar de acuerdo con muchas ideas y teorías que dentro del mismo movimiento feminista se atacan ferozmente. Teorías que se discuten desde diversas disciplinas del conocimiento, y que plantean miles de interrogantes.
La reacción de la sociedad frente a la transexualidad, el transexualismo y el transgenderismo ha generado un intenso debate de compleja problemática en el orden médico, psiquiátrico, psicológico, jurídico y ético. Los antropólogos sociales, los psicólogos, los psicoanalistas, los sociólogos, los médicos psiquiatras, cirujanos y endocrinólogos, juristas, magistrados y filósofos han tenido que ponerse a reflexionar sobre sus consecuencias. (https://es.wikipedia.org/wiki/Transexualidad#Debates)
La gente calla porque si esta gente viene a traer una sociedad mejor, más justa e igualitaria, y yo protesto, es porque estoy de acuerdo con la peor versión de la sociedad más injusta y excluyente, y además quiero devolver a las mujeres a las cocinas.
Como si no hubiera cuestiones que plantear en el orden médico, psiquiátrico, psicológico, jurídico y ético. Hasta en los deportes, el sistema penitenciario, en todos los órdenes, aceptadas estas ideas y políticas surgen controversias en miles de asuntos.
El manual reconoce que el feminismo “Se trata de un movimiento amplio y heterogéneo.” Efectivamente, este manual se inscribe en una corriente de pensamiento llamada Transfeminismo. ¿Qué es el transfeminismo?
Vayamos a la Wikipedia:
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El transfeminismo es una corriente del feminismo que amplía los sujetos del mismo a otras personas que no son mujeres cisgénero. Se encuadra dentro de la tercera ola del feminismo y tiene una gran influencia del activismo LGBT y la teoría queer, especialmente desde la visión transexual. |
A propósito ¿Qué es una mujer cis género? Pues, una mujer.
O sea, lo que los seres humanos han tenido por mujer, desde el principio de los tiempo, esas entidades XX con vulva y ovarios, que menstrúan, se embarazan y paren niños, que después amamantan, no es una mujer, sino sólo un tipo de mujer.
¿Cómo? ¿Hay otro tipo? Pues ¡Claro! Cuánta ignorancia. Después te lo explico. Sigamos.
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(…) El concepto de transfeminismo va más allá de obtener la liberación de la mujer, sino que entiende el propio concepto de género como una construcción que se utiliza como herramienta de opresión. Se trata de un movimiento de resistencia que entiende el género como un sistema de poder que produce, controla y limita los cuerpos, para adaptarlos al orden social establecido, pretendiendo modificar, ampliar, alterar y transformar los códigos que rigen todas estas construcciones sociales. Robert Hill lo define como «una categoría del feminismo, conocida por la aplicación del discurso transgénero al discurso feminista» y de creencias feministas al discurso transgénero» (Hill, 2002). Hill dice que el transfeminismo también se refiere a su integración dentro del feminismo dominante. Él definió el transfeminismo como «una variedad del feminismo que tiene un contenido específico que puede aplicarse a personas transgénero y transexual, pero el pensamiento y la teoría de la cual también es aplicable a todas las mujeres en general». |
Pues sí, es un feminismo que, de paso, no las excluye, también considera a las mujeres (cis género).
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(…) Desde la perspectiva transfeminista, por tanto, no hay características biológicas que diferencien los roles entre hombres y mujeres, sino que estas diferencias surgen a raíz de la clasificación que se impone a uno u otro sexo desde el nacimiento. Por tanto, las reivindicaciones transfeministas se dirigen a toda la organización social que deriva de esta diferenciación entre el género masculino y femenino para intentar crear una sociedad en la que los seres humanos sean considerados literalmente iguales. A pesar de la relativa tardanza de la introducción del término transfeminismo, el trabajo sobre el tema tiene tanto tiempo como la segunda ola del feminismo y han contribuido personas como Sandy Stone, considerada la fundadora de los estudios académicos sobre transgénero, y Silvia Rivera, activista de Stonewall y fundadora del Street Transvestite Action Revolutionaries. En 2006, aparece el primer libro sobre transfeminismo: Trans/Forming Feminisms: Transfeminist Voices Speak Out de Krista Scott-Dixon. Muchas personas transgénero y transexual también se están cuestionando que significa el género, y están cambiando el significado de este, el cual siempre ha sido considerado un hecho biológico. Los transfeministas insisten en que sus propias experiencias sean reconocidas como parte de la esfera feminista. El transfeminismo no es solamente acerca de cómo combinar las preocupaciones trans con el feminismo. También incluye un análisis crítico de la segunda ola feminista desde la perspectiva de la tercera ola. Al igual que todas las críticas dominantes feministas y transfeministas de la masculinidad y las discusiones de que las mujeres merecen igualdad de derechos. El transfeminismo comparte el principio unificador con otras feministas de que el género es un constructo social patriarcal utilizado para oprimir a las mujeres. Aunque el “trans” en el transgénero y en el transexual ha sido utilizado para implicar transgresividad. (…) Las mujeres trans deben demostrar que son iguales que otras mujeres, y que el feminismo puede hablar por ellas sin modificar el término de feminismo en sí mismo. La feminista radical Janice Raymond se resiste a considerar a las personas trans como mujeres y como participantes en el feminismo. Su carrera comenzó con el Imperio Transexuales (un extenso libro sobre las mujeres transexuales) y a menudo ha vuelto a obras similares. (…) Las personas transgénero fuerzan a las sociedades a replantearse sus puntos de vista convencionales sobre el sexo y el género, que es exactamente lo mismo que las feministas llevan años intentando. |
Entonces este manual se inscribe en una corriente del feminismo muy influenciada “por el activismo LGBT y la teoría queer, especialmente desde la visión transexual”.
Hubiese sido un buen ejercicio de honestidad intelectual establecer eso en este “Cuaderno”.
Dicho esto, queda claro para el público en general que no adherir a esta corriente no significa estar de acuerdo con una sociedad excluyente y desigual, y ni siquiera no ser feminista.
Las feministas nos dijeron que nacer hombre o nacer mujer no debía condicionarnos acerca de quiénes éramos, y debíamos ser, y qué podíamos hacer. Cuidado: No es eso lo que estas teorías nos dicen. Debemos reconocer que estas teorías implican varias vueltas de tuerca.
El feminismo defiende que las mujeres deben liberarse de los roles de género tradicionales. El transfeminismo también. Pero no sólo defiende esto. También defiende, entre muchas otras ideas, que decir que existe el hombre y la mujer es discriminatorio. El manual dice que debemos “Cambiar conceptos que tenemos “naturalizados” y que promueven las desigualdades de clase, de género, etc.”. ¿Cuáles son? Pues, claro, Hombre y mujer.
Lo que se pone en duda es el binarismo, o sea, que existe el hombre y la mujer. Dice el manual:
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Históricamente, la sexualidad de los seres humanos se ha organizado a partir de una estructura binaria, es decir, entre dos únicas opciones, que clasifica a las personas bajo las categorías “varones” y “mujeres”. Esta forma particular de organización social es presentada como producto de la “biología” y asumida como lo “natural”. Pero no lo es. |
Lo afirman explícita y categóricamente. No es biología ni natural las categorías de hombre y mujer.
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Estructura binaria: Según esta manera de clasificar a las personas, hay dos formas opuestas, desconectadas y excluyentes entre sí: lo femenino y lo masculino. Así se marca como “natural” la diferencia entre los cuerpos (diferencia sexual anatómica). Esta definición es binaria y sólo contempla dos opciones de existencia válidas. Por otro, es esencialista ya que atribuye a características biológicas/“esenciales” todas nuestras decisiones de vida. Según este esquema, desde el momento en que nacemos, muchas expectativas sociales nos son asignadas según la asignación del sexo, lo que llamamos mandatos: Si una persona nace con vulva (vagina, ovarios y útero) está destinada a identificarse con el género femenino y a sentirse atraída por varones.
Si una persona que nace con pene (y testículos), portará una identidad de género masculina y se sentirá atraída por las mujeres. |
¿Qué es el sexo?
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Dice la wikipedia: “En biología el sexo es el conjunto de peculiaridades que caracterizan los individuos de una especie dividiéndolos en masculinos y femeninos, y hacen posible una reproducción que se caracteriza por una diversificación genética (la reproducción sexual). |
Pero no se preocupen, aclaramos que esta gente pone en cuestión la biología misma. Pero antes de empezar a rebatir falacias, reconozcamos algo: Lo que debemos reconocer es que este manual es un texto argumentativo. Y si reconocemos sus tesis (qué ideas defiende) todo se aclara. Toda la argumentación adquiere sentido cuando identificamos a dónde quiere ir a parar, al servicio de qué idea se organizan todas las afirmaciones.
Aunque se cuida de ir avanzando en su argumentación sin hacer explícita la tesis, declarémosla. No lo hacen desde el principio porque la están vendiendo traspapelada.
La tesis del transfeminismo es: “Mi identidad de género es independiente de mi cuerpo”.
Simple. Innumerables ideas se van a defender y rebatir para respaldar esta tesis. Ideas abstrusas y anticientíficas. ¿Tesis derivadas? Esta:
“Los hombres que nacen hombres pero que se sienten mujeres son mujeres”.
Simple. Un postulado que se pone MUY en duda desde dentro del movimiento feminista, lo que vamos a profundizar en otro post.
El manual no habla de hombre y mujer. Sino de “una persona nace con vulva (vagina, ovarios y útero)” y “una persona que nace con pene (y testículos)”. ¿Por qué no llama mujer a unos y hombre al otro? Simple: Porque no lo son. Nacer con vulva (vagina, ovarios y útero) no significa nacer mujer.
Te lo digo de nuevo: Nacer con vulva (vagina, ovarios y útero) no significa nacer mujer.
No si no se cumpla la condición de que me sienta mujer. Asimismo, una persona que nace con pene (y testículos) no es necesariamente un hombre, sino tal vez una mujer transexual: Es una mujer nacida con cuerpo masculino.
Al principio nos hablaron de las anomalías genéticas, que también trataremos en otro post cómo esas anomalías (propias de la naturaleza y rarísimas) se usan como argumentos para pretender que no existen dos sexos sino un abanico de posibilidades. Rebatiremos esto en otro post, pero en este caso no nos están vendiendo esta idea, la idea de que una persona que nació, digamos, hermafrodita, no es hombre ni mujer. No. La idea que defienden ahora es la de que una persona que es exactamente un hombre físicamente es una mujer si se declara una mujer.
Y que una mujer que se declara hombre, es hombre.
Si mis cromosomas dicen que soy mujer, mis órganos sexuales, mis hormonas, todo lo dice, menos yo, soy un varón transexual. O sea un varón nacido con cuerpo femenino.
¿Confundidos? Va de nuevo:
Si nazco con cromosomas XY, pene y testículos y afirmo ser mujer, soy mujer.
Si nazco con cromosomas XX, con ovarios y vagina y afirmo ser hombre, soy hombre.
Simple. Este es el producto que se vende. Si se acepta esta tesis, sobran las cien páginas, que consisten en argumentos para vender estos postulados.
El cuerpo es un recipiente incorrecto.
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Manual, página 16 Más cerca de nuestros días Judith Butler, otra teórica feminista, continuó cuestionando la idea de sexo como algo biológico. Según esta autora justamente no habría un sexo biológico (mujer-varón) que exista antes del género. El binarismo está tan arraigado que nadie puede observar ningún cuerpo y sus diferencias sin pensar que deberían adaptarse a formas masculinas o femeninas, no habiendo otra opción posible. |
Repitámoslo y volvamos a decirlo: Ponen en duda el binarismo. No es que nacer hombre o mujer no debe condicionarme a lo que puedo ser:
Nadie nace hombre o mujer.
Afirman que el sexo biológico no existe con independencia de la «cultura».
El cuerpo humano es una nube a la que yo le atribuyo forma de conejo.
Pero no tiene forma.
Otra vez, revisen la alienada biología: El binarismo sexual no es un hecho.
Imponemos morfologías ideales a una realidad amorfa.
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Sexo: se define a partir de algunas características físicas y anatómicas de los cuerpos, en especial aquellas que son visibles, asociadas a los genitales. El sexo es asignado al nacer. |
Parafraseemos: Los sexos no preceden al género.
No sólo que el género era una construcción que se hacía encima del sexo (celeste para los nenes, rosa para las chicas, etc.), como nos “enseñaron” al principio, que nos encantó a todos, sino más: el sexo es producto del género. Nuestro artificial pensamiento binario, aprendido, nos ciega, e impide reconocer la realidad, abstracta.
No hay un «dato» material que se llamaría «sexo» o «cuerpo». El manual menciona a Judith Butler de pasada, y poca gente se va a tomar el trabajo de ir a revisar la coherencia o el grado de absurdo de las teorías de Judith Butler, pero Jean Francois Braunstein lo hace, en “La filosofía se ha vuelto loca”, y nos explica que, “Para Butler no solamente el sexo no existe, sino que el cuerpo tampoco existe.”
(Hay un acceso al interesantísimo análisis que hace Jean Francois Braunstein de las desopilantes teorías de los teóricos de esta corriente, Money, Butler y Fausto Sterling, en nuestro blog: https://antigeneros.blogspot.com/p/indice.html)
Para Butler, el género no debe ser considerado como la «forma» de una «materia» preexistente que sería el sexo.
A propósito, esto es muy genial, “Freire, los cuerpos y las consciencias”. Freire, que todos los progresistas celebran, se usa aquí como fetiche. Observen cómo se toma un párrafo de Freire que un poeta surrealista podría vincular a las tesis de Butler:
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La educación que se impone a quienes verdaderamente se comprometen con la liberación no puede basarse en una comprensión de las personas como seres ‘vacíos’ a quien el mundo ‘llena’ con contenidos; no puede basarse en una conciencia espacializada, mecánicamente dividida, sino en las personas como ‘cuerpos conscientes’ y en la conciencia como conciencia intencionada al mundo. No puede ser la del depósito de contenidos, sino la de la problematización de las personas en sus relaciones con el mundo“ Freire, 2015. |
¿Ven? ¡Freire está con nosotros! ¡Dice lo mismo que dice Judith Butler! ¡Está claro! Freire también hablaba de cuerpos y conciencias. Yo soy una conciencia transexual intencionada al mundo. Ustedes, fascistas, no pueden encasillar mi cuerpo, como si estuviera en blanco, en sus artificiales etiquetas binarias.
Pero detengámonos con lo que todos estamos sintiendo:
“Pero… No. No quiero estar de tu parte. No quiero cuestionar esto, porque el tuyo es el discurso del privilegiado que encaja en las dos categorías, y están las pobres y discriminadas personas transexuales. Si se acepta el binarismo ellas quedan excluidas. Toda persona de buen corazón que no quiere que nadie sea discriminado tiene que adherir a estas teorías, independientemente de lo falsas y ridículas que sean”.
Exacto. Sí. Así se están vendiendo estas teorías, desde el corazón. Desde el valor de la inclusión. Por eso la gente las adopta de forma irracional y acrítica. A propósito, una de cada diez mil personas sufre de disforia de género, lo cual señala lo inflada que está esta cuestión gracias a campañas billonarias.
Pero estamos todos locos. Igual, perfecto, no importa: Vamos a adherir todos a las ideas de unos cuantos teóricos locos que deciden impugnar la biología, la realidad y toda la ciencia en beneficio de las personas que no caben en estas dos categorías. Sí, podríamos acordar eso, pero con honestidad. Tomamos conciencia de que elegimos, pragmáticamente, por unos fines políticos, negar la realidad y la ciencia.
Fundando, así, una disciplina del conocimiento llamada epistemología de la sensibilidad solidaria, uno de cuyos postulados es: El criterio para definir si algo es cierto es que todos se sientan incluidos. El criterio para definir que algo es falso es que hiera la sensibilidad de alguien.
Nuestra epistemología no se relaciona con los hechos ni con la realidad, que podemos negar siempre, sino con la sensibilidad de las minorías sexuales.
Aplausos.
Vamos a decir, aunque sabemos que no es cierto, que no existen dos sexos para evitar la estigmatización hacia los individuos transgénero y, además, para que no nos crucifiquen los activistas que afirman que el sólo hecho de decir que existe hombre y mujer es violento. Si afirmas que un hombre es hombre y una mujer, mujer, me infliges un daño, me atacas, me señalas como anormal ¿en qué te convierte eso?
A ver ¿Se acuerdan cuando los españoles debatían si los indios tenían alma?
Sólo por el hecho de ser indios creían que quedaban excluidos de la categoría de seres humanos. Bueno. Ustedes ahora están, de idéntica manera, poniendo en duda que soy una mujer, sólo por el hecho de que tengo cuerpo de hombre. Es lo mismo. Me estás excluyendo y discriminando.
No se preocupen que no va a ser la única mentira y el único absurdo en el que todos debemos pretender creer, como el traje del emperador, para no ser tachados de retrógrados transfóbicos. Hay más:
Nadie nace heterosexual
El manual afirma: “Nadie nace heterosexual”. Lo cual es, sencillamente, falso. Claro que “No todo el mundo nace heterosexual” pero de ahí a afirmar que ¿“Nadie nace heterosexual”? ¿En serio?
Somos individuos de una especie que incluye a machos y hembras para hacer posible una reproducción que se caracteriza por una diversificación genética: la reproducción sexual.
¿Un gato no nace heterosexual? ¿Un orangután no nace heterosexual? ¿Un gallo no nace heterosexual? ¿Se lo enseñan? Claro que “No todo espécimen nace heterosexual” pero de ahí a afirmar que ¿“Nadie nace heterosexual”?
¿Qué es el sexo? Es una estrategia de reproducción de muchas especies: dos organismos de distinto sexo copulan y crean otro organismo.
Por más políticamente correctos que anhelemos ser, la heterosexualidad no es una construcción social, o habría que averiguar cuáles son las artimañas con las que el sistema patriarcal enseña a todos los especímenes de todas las especias animales que se reproducen sexualmente que son heterosexuales, como los loros, o las ballenas, ya que es una construcción cultural. Claro que, otra vez, por más cierto que sea, en nuestra epistemología algo no puede ser cierto si ofende la sensibilidad de alguien.
Argumentos que se usan para sostener esa tesis anticientífica: Algo que escribió Sigmund Freud. La “sexualidad polimorfa”. Otro excelente ejemplo de cómo los activistas transgénero recortan fragmentos de teorías sacados de contexto para respaldar sus tesis flotantes. Esto es de Freud, que dice que, claro, la sexualidad infantil, que es algo en desarrollo, puede describirse como disposición perversa polimorfa (Es instructivo que bajo la influencia de la seducción el niño pueda convertirse en un perverso polimorfo, siendo descaminado a practicar todas las trasgresiones posibles. Esto demuestra que en su disposición trae consigo la aptitud para ello; tales trasgresiones tropiezan con escasas resistencias porque, según sea la edad del niño, no se han erigido todavía o están en formación los diques anímicos contra los excesos sexuales: la vergüenza, el asco y la moral. (...) es imposible no reconocer algo común a todos los seres humanos, algo que tiene sus orígenes en la uniforme disposición a todas las perversiones.)
Esta afirmación de Freud sirve a esta gente para afirmar que los heterosexuales lo son porque fueron adoctrinados por el sistema patriarcal para serlo. Para ilusionarlos con la idea de que, de no haber sido colonizados, tendrían una plena “sexualidad polimórfica, plena y fluida”. Esta es la parte en la que venden pulsión sexual. Si no me hubieran sometido al sistema binario ¡en cuántas orgías estaría participando en este mismo momento! Yo no nací heterosexual, me hicieron, me lo hicieron, me lo inflingieron. Prácticamente me han castrado.
Otra tesis o dogma de la nueva religión del género: La heterosexualidad no es una norma de la que la homosexualidad y otras orientaciones sexuales “se salen”.
Si aceptáramos la realidad de que existen dos sexos, que son heterosexuales por naturaleza, porque, si no, sencillamente, no se reproducirían las especies, se caería la falacia que usan los activistas transgénero:
Si crees que los heterosexuales son normales necesariamente consideras que la homosexualidad es enferma, incorrecta o mala. (La homosexualidad y todas las otras orientaciones sexuales, que tienen un montón, y siempre las están multiplicando e inflando, para que la heterosexualidad quede como una lucecita más en un arbolito de navidad).
Observen la falacia:
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Este esquema excluye a la diversidad sexual y esconde un gran entramado de desigualdades que se sostienen y se justifican porque se asumen como parte de la “naturaleza”. Cuando se plantean las diferencias en esos términos, se afirma que son “siempre así” (esenciales) y “en todos lados” (universales). Las miradas esencialistas afirman que aquello que no responde linealmente a este esquema es “anormal”, pues no se ajusta a los “parámetros naturales” y debe ser excluido mientras no sea corregido. |
Exacto. Acaban de afirmar que si afirmo que las especies con reproducción sexual usan el sexo como estrategia de reproducción, mecanismo por el que dos organismos de distinto sexo copulan y crean otro organismo, soy nazi: Afirmo que la homosexualidad debe ser “excluida” y “corregida”.
A propósito, el discurso transgénero utiliza la homosexualidad como falacia.
Afirmar que existen dos sexos, que la naturaleza es binaria, no niega la homosexualidad y otras orientaciones sexuales. Se puede afirmar que existen mujeres y hombres.
Hay mujeres heterosexuales y homosexuales.
Y hombres heterosexuales y homosexuales. Y bisexuales, etcétera, ya sabemos que existen infinitas orientaciones sexuales diversas.
Decir que hay hombre y mujer no implica negar la homosexualidad.
Y tampoco la patologiza.
No es condición necesaria, para reconocer, aceptar y respetar la homosexualidad, afirmar que la heterosexualidad no es la norma y la homosexualidad la excepción. Por más que lo afirmáramos ¿En serio se lo creerían?
Pero los activistas exigen que se establezca que la homosexualidad y las demás orientaciones sexuales son “equivalentes” a la heterosexualidad. No es que hay una norma y yo me salgo de la norma. No está la norma. Era una mentira que estuvo ahí un tiempo, y ya la refutamos. Vos sos tan raro como yo. Yo soy otro y vos también. Yo soy verde vos sos naranja.
Para eso necesito borrar la biología y las verdades científicas. Con fines terapéuticos. Porque si soy la excepción “vos sos bueno” y yo no. Así que si no aceptas lo que digo, por lo tanto, sos malo.
El hecho de que hayan sido discriminados históricamente y que hay que acabar con la discriminación de las personas homosexuales y con orientaciones sexuales diversas, que son personas con derecho a vivir sus vidas plenamente sin ser molestadas, como todo el mundo, no implica que tengamos que inventar abstrusas teorías científicas para que no se sientan diferentes.
Si, de todos modos, el 97% de la población mundial es heterosexual, por más que refundemos la ciencia y el lenguaje, se van a seguir dando cuenta de que son excepciones y una minoría ¿Qué vamos a hacer entonces para ocultar esto? ¿Establecer un cupo de heterosexuales, para bajar la prevalencia de la heterosexualidad, de modo que las orientaciones sexuales minoritarias no se sientan diferentes? ¿Reescribir la biología y esconder las imágenes de gallos copulando con gallinas?
Esta es la quijotesca finalidad de los activistas que no tienen suficiente con establecer que hay homosexual, lesbiana, bisexual, etcétera. Tampoco con establecer que homosexual, lesbiana, bisexual, etcétera, existen y además tienen derecho a existir, a ser respetados, y a ser dejados en paz, como todo el mundo con sus diferencias de raza, religión, etnia, nacionalidad, y todas las diversidades humanas. No. Exigen que se establezca que son equivalentes a la heterosexualidad. Y supuestamente con ese fin nos están adoctrinando con ideas anticientíficas.
Fijate que si logro vender el postulado de que “Nadie nace heterosexual” No paso de “raro” a “normal”, sino, más aún, a emancipado, porque si no estuvieras colonizado por el sistema patriarcal serías como yo. Bisexual. Pansexual. No sos pansexual, o fluido, porque no sabes pensar, sos una oveja. Yo en cambio, trascendí la heterosexualidad heteronormativa.
Ni hablar que hay gente que defiende un enfoque anti heterosexual.
Y sin embargo ¿saben qué? Como dijo Galileo Galilei: “Y, sin embargo, se mueve.”
Pero volvamos a lo que afirmamos al principio:
La homosexualidad no invalida el binarismo sexual.
La existencia de orientaciones sexuales diversas no rebate la existencia de dos sexos.
Lo digo porque el manual hace un conveniente entrevero: Decir que hay hombre y mujer es necesariamente decir que no existe la homosexualidad, y esto es una falacia.
Por razones de extensión tratamos el tema del trans en otro post.
