Compiten con ellas en distintas disciplinas como levantamiento de pesas, pista, lucha libre, rugby, fútbol, baloncesto y artes marciales mixtas.
Cada vez hay más casos de trans que nacieron varones y
compiten ventajosamente con mujeres, lo que ha provocado un debate ético sobre
el deporte. Si hay ventaja física –por más que se hayan operado y tomado
hormonas femeninas- no hay juego. No tiene sentido la competición.
Porque ni la cirugía ni las hormonas cambian la altura, la
masa muscular o la estructura ósea de los varones, superior a la de las
féminas.
Pero el falso mito de la igualdad ha llegado al deporte con
resultados… desiguales.
¿Qué sucede cuándo un musculoso chico demanda competir (y, literalmente, si los rechazan, demandan a los equipos o clubes) en levantamiento de pesas, compitiendo brutalmente contra muchachas en el campo de fútbol o dando potentes golpes de gracia a chicas en la lona de las artes marciales mixtas?
Está ocurriendo actualmente por toda América y buena parte
de Occidente.
Varones biológicos están formando parte de equipos de
mujeres, rompiendo registros y dominando en deportes como los de levantamiento
de pesas, softbol, ciclismo, atletismo, lucha libre, fútbol, voleibol, balón
prisionero, balonmano, cricket, golf, baloncesto y artes marciales mixtas.
Los críticos argumentan que la igualdad entre los sexos,
simplemente, no existe. Fisiológicamente hablando, hay una brecha entre hombres
y mujeres que no puede ignorarse.
Por ejemplo, cuando se trata de correr, los hombres son
generalmente más rápidos que las mujeres. Como señalaba World’s Runners en
2015: “En todas las distancias hasta el maratón, la diferencia entre los
tiempos de récord mundial de hombres y mujeres es de nueve a 10 puntos
porcentuales, y el porcentaje es similar o incluso mayor entre los corredores
lúdicos”.
Entonces, ¿por qué los hombres tienen algunas ventajas deportivas sobre las mujeres atléticas?
El profesor y conferenciante de Ciencias Biológicas de la
Universidad de Ohio Chris Schwirian contaba en World’s Runners: “Los tiempos
masculinos más rápidos en los 100 a los 800 metros se deben principalmente a
hombres. Porque la mayor masa muscular, -y siendo una mayor parte de ella de
contracción rápida-, les permite generar mayor fuerza, velocidad y energía
anaeróbica.
En todas las distancias más allá de 800 metros, la principal
razón de la diferencia es la mayor capacidad aeróbica de los hombres [VO 2
máx]. Lógico: los varones tienen menos grasa corporal, más hemoglobina y masa
muscular, y sus corazones y pulmones son más grandes que los de la mujer.»
Además los hombres tienen los huesos más largos y grandes,
lo que les brinda ventajas mecánicas sobre las mujeres, ya que tienen mayor
fuerza, incremento de altura y grandes estructuras de sustento muscular.
Sus huesos son también más densos y tienen ligamentos más
duros, haciéndolos menos propensos a las lesiones deportivas.
Dado que estos factores físicos y fisiológicos dan a la
mayoría de los hombres una clara ventaja competitiva en el deporte, ¿es justo o
incluso seguro que los hombres biológicos compitan contra las niñas y las
mujeres?
“Si los hombres pueden reivindicar ser mujeres e invaden un
deporte que sólo permite competir a mujeres, entonces la suya será una apuesta
segura, con total garantía de éxito”, escribe Brandon Morse en The Federalist.
Lo cual es una gigantesca trampa. Porque “todos los premios,
recompensas, y reconocimiento se arrebatarán a las mujeres que los merecen por
derecho para dárselos a un hombre que esencialmente engaña poniéndose
maquillaje, inyectándose hormonas, y diciendo que es una mujer.”
¿Por qué ocurre todo
esto? El periodista David Kupelian da
claves y documentación en un capítulo de su libro El chasquido de la mente
americana, que se titula ‘La locura de Género’.
Gracias a la influencia del poderoso movimiento LGBT, todo
el mundo tiene ahora que afirmar lo absurdo y disparatado
“La locura afecta no sólo al individuo transgénero y a las
mujeres deportistas así victimizadas”, señala. “También contribuye a una
especie de delirio de masas que infecta a toda la sociedad debido a lo cual,
gracias a la influencia del poderoso movimiento LGBT, todo el mundo tiene ahora
que afirmar lo absurdo y disparatado -que un hombre que es esencialmente un
imitador de mujeres puede competir limpiamente contra las mujeres-, o tener que
padecer abusos y persecución tildados de intolerantes, simplemente por decir la
verdad “.
Kupelian afirma que “Este movimiento de anarquía sexual –
con docenas de géneros completamente nuevos, inexistentes en la historia de la
humanidad hasta hace unos pocos años– es en realidad parte de un movimiento
político revolucionario enraizado en una mezcla de trauma personal, ideología
utópica y fuerzas demoníacas, que por desgracia resulta cada vez más extendido
en la América actual“, declaraba..
A pesar de esto, el Colegio Nacional de Asociaciones
Atléticas y los Juegos Olímpicos han instituido políticas para permitir que los
atletas transexuales compitan en equipos que se corresponden con los géneros
con los que se identifican, siempre y cuando los atletas se sometan a un año de
terapia de reemplazo hormonal.
https://www.actuall.com/familia/juego-sucio-de-los-trans-deportistas-femeninas-derrotadas-por-mujeres-que-fueron-hombres/

