LA PSICOSIS
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Cuando se le dice a la gente que no crea en el
intelecto y la verdad objetiva, sino que escuche solo los dictados subjetivos
del Estado.
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Cuando los hechos son reemplazados por la
fantasía y la distorsión.
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Cuando a las personas se les enseña sistemática
e intencionalmente a mentir.
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Cuando se inventan nuevos mitos.
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Cuando todo el vocabulario es un conjunto
dictado de eslóganes que hipnotizan lentamente.
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Cuando a las palabras no se les permite tener un
significado intrínseco.
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Cuando las palabras ya no representan
significados o ideas inteligibles.
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Cuando hay una confusa niebla semántica.
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Cuando la ostentación verbal cubre un vacío de
pensamiento.
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Cuando la "etiquetadomanía" oficial
determina el juicio del individuo.
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Cuando las instituciones educativas acondicionan
adeptos agresivos a una terminología que vilipendian toda alteridad discursiva.
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Cuando hechos engañosos se esconden detrás de frases
floridas.
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Cuando las palabras oficiales deben ser creídas
y deben ser obedecidas, y adquieren una función aterradora, reguladora y
condicionante.
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Cuando el ciudadano está tan angustiado de
cometer cualquier desviación de las opiniones prescritas que sólo se permite
expresarse en los términos que le dan sus dictadores.
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Cuando se fabrica un lenguaje estigmatizante, de
odio, para despertar las emociones de las masas, para despertar prejuicios y
animosidades, y como arma de intimidación.
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Cuando la única lógica sancionada es la
vituperación, y el poder que se esconde detrás de ella.
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Cuando el ciudadano se dice en silencio:
"Todo esto es una tontería, pura palabrería".
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Cuando no hay búsqueda de la verdad, sólo la
aceptación forzada de los dogmas y clichés oficiales.
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Cuando el Estado presiona al individuo para traicionar
sus sentimientos internos y a sí mismo, a traicionar sus sentimientos morales
internos.
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Cuando el único salvoconducto para el ciudadano radica
en la completa abdicación de su integridad psíquica.
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Cuando la fantasía comienza a prevalecer sobre
la realidad y asume una validez que la realidad nunca tuvo.
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Cuando hay un desprecio por los hechos de la
realidad similar al del paciente psicótico.
EL PADRE PROTECTOR
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Cuando el Estado/útero dicta la lógica.
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Cuando el Estado omnívoro tiene un programa
oficial para la intimidad, y socava el valor de la personalidad y de la
conciencia privada, de la conciencia personal y de la dignidad personal, y la
libertad de expresión.
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Cuando la perplejidad y la duda son crímenes.
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Cuando se fabrican nuevos delitos.
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Cuando un Estado monolítico y absoluto ahoga la
duda, la confusión y el conflicto.
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Cuando la propaganda magnifica al acusador
justo, a la víctima mártir, a la voz de la conciencia.
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Cuando se oscurecen los problemas reales detrás
de pistas falsas.
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Cuando el demagogo hace acusaciones fantásticas,
plantea cuestiones falsas e intenta sembrar odio y pánico con acusaciones y
cargos.
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Cuando el demagogo desvaría, e intentar
responder a sus desvaríos con lógica es intentar lo imposible, porque es
maestro en eludir la clarificación.
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Cuando los hechos contrarios a la línea oficial
son distorsionados y suprimidos.
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Cuando el Estado manipula el acceso a fuentes, hechos
y opiniones.
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Cuando el sistema jurídico se convierte en un
instrumento de amenaza y dominación.
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Cuando el fin justifica los medios.
LA DOCTRINA
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Cuando un solo grupo, de izquierda o de derecha,
se pretende omnisciente y omnipotente.
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Cuando hay un bombardeo verbal oficial y la
mente es coaccionada.
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Cuando las ideas políticas degeneran en
simplificaciones excesivas oficiales, en clichés oficiales y en etiquetas
idealistas, en formulaciones hechas con fines propagandísticos.
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Cuando el ciudadano individual se convierte en
un loro, repitiendo eslóganes prefabricados y consignas propagandísticas sin
entender lo que realmente significan, o qué fuerzas están detrás de ellos.
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Cuando no hay ni libre discusión, ni honesta
diferencia de opinión.
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Cuando el desacuerdo y las diferencias de
opinión son delitos.
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Cuando se rechaza la duda, las contradicciones
internas, la ambivalencia innata del hombre.
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Cuando, aparte del régimen, sólo hay monstruos
crueles imaginarios que propagan plagas y enfermedades.
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Cuando domina el partidismo dogmático.
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Cuando se reiteran palabras ruidosas y
repetidas.
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Cuando la Gran Mentira y el eslogan falso confunden
y atontan a los oyentes, haciéndolos dispuestos a aceptar todos los mitos de
felicidad.
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Cuando el ciudadano no tiene la oportunidad de
aprender a través del desaprendizaje. El hombre crece hacia la madurez a través
de la prueba y el error, a través de la interacción de sentimientos
contrastantes. Una persona crece a través de la experiencia individual, y puede
descondicionarse, deshacer y desaprender para estar maduro para nuevos
patrones.
LA INFANCIA
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Cuando se reduce a la ciudadanía a la infancia.
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Cuando se induce a la audiencia cautiva a la
aceptación y el adoctrinamiento.
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Cuando la sugestionabilidad del hombre es una
grave desventaja para él y su libertad democrática.
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Cuando el Estado posee el núcleo interno de
sentimientos y pensamientos de cada hombre, y el hombre ya no necesita asumir
la responsabilidad de su propia vida.
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Cuando el pensamiento, y el propio cerebro, se vuelven
superfluos, solo reservados para la élite.
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Cuando el hombre tiene que renunciar a su
singularidad, a su personalidad individual, y debe entregarse a los patrones
igualadores y homogeneizadores.
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Cuando se establecen lazos de fidelidad y
obediencia sin escrúpulos.
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Cuando el Estado capitaliza La pereza mental del
hombre, su resistencia al arduo trabajo de pensar.
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Cuando, en lugar de aspirar a la verdadera
comprensión, la gente escucha la repetición irreflexiva.
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Cuando, muy dentro suyo, el ciudadano sabe que
ha abdicado de su madurez y de su responsabilidad.
LA AUTOCENSURA
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Cuando aumenta el silencio político.
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Cuando aumenta la brecha entre las cosas que uno
muestra y comunica y las cosas que uno sueña y piensa en secreto en el fondo de
uno mismo.
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Cuando el silencio del hombre común contrasta
fuertemente con el bombardeo oficial, pero tiene miedo de expresarse por temor,
y susurra mirando furtivamente por encima del hombro.
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Cuando lo poco que queda de sentimiento y
opinión individuales se mantiene cuidadosamente encerrado.
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Cuando expresarse es exponerse al miedo profundo
de cada hombre de ser expulsado de la comunidad.
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Cuando la gente ya no está dispuesta a
participar en ningún tipo de discusión política o a expresar sus opiniones porque
interiormente se ha rendido a las fuerzas dictatoriales aterrorizantes.
EL ENEMIGO
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Cuando el crítico del régimen es un apóstata.
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Cuando la independencia y la objetividad son traición.
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Cuando el que piensa distinto es un enemigo que
amenaza la omnipotencia del Régimen.
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Cuando la tolerancia por el inconformismo deja
de existir.
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Cuando, incluso en círculos científicos, existe
un énfasis en la investigación grupal, el trabajo en equipo, y hay desdén por
la opinión individual.
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Cuando el demagogo alimenta la ira colectiva, y señala
un chivo expiatorio, y satisface la necesidad de tener a alguien a quien culpar,
mientras los medios crean una atmósfera emocional colectiva, que involucra a
las masas emocionalmente, y el propio juicio es el veredicto de culpabilidad.
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Cuando todo el que no esté de acuerdo con ellos,
que no se doblega ni se somete, es sospechoso, y está sujeto a un flujo de
vituperios y vituperios. Y el público no oye lo que dicen los opositores del
demagogo y se traga acríticamente las afirmaciones de aquellos que se rindieron
a su intimidación o le siguen la corriente porque creen en los fines que
pretende defender.
LOS HÉROES DEL RÉGIMEN
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Cuando se busca un lugar "heroico" en
la historia al precio de la aniquilación.
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Cuando en la mente hay inseguridad temprana, odios
ocultos y un conjunto particular de reglas ideológicas rígidas, y un inflexible
impulso de autojustificación y autoexculpación.
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Cuando una ideología totalitaria oculta el
propio sentido profundo de inseguridad interior, y mantiene las mentes
implacablemente aprisionadas durante mucho tiempo.
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Cuando el converso cree que es lógico y racional,
es incapaz de distinguir entre la verdad y la fantasía, entre el hecho y la
demanda subjetiva, y su percepción está distorsionada, y sus antiguos amigos se
convierten en sus enemigos, o en conspiradores.
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Cuando la banda criminal se declara en guerra
con el mundo exterior y sus evaluaciones morales, con la cínica bandera del
idealismo decente.
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Cuando el virtuoso está en alerta por los
pecadores sociales, los críticos del sistema, y la acusación de disidencia
equivale a una condena ante la opinión pública.
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Cuando cada persona vigila a los demás y
representa al Estado Castigador.
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Cuando el intercambio pacífico de pensamientos
libres en una conversación libre perturbará los reflejos condicionados y, por
lo tanto, es un tabú.
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Cuando el aire está lleno de chismes, calumnias
y rumores.
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Cuando hay intriga y denuncia, con su acción
aterradora.
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Cuando el que muestra una actitud crítica,
necesidades de verificación de los hechos y de comprensión, es abatido por
traidor e inconformista.
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Cuando comienza la acusación salvaje, con todos
sus ruidos desagradables de vituperios y calumnias. La difamación, la
humillación, el terror mental y la desmoralización.
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Cuando se persigue al disidente.
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Cuando se compele al traidor a inclinarse con
humildad ante la opinión de sus camaradas.
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Cuando comienzan los rituales de confesión
coercitiva y purga.
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Cuando se interroga al sospechoso ejerciendo
coerción emocional, y perjudicando tanto a los hechos como a la verdad.
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Cuando el disidente debe ser eliminado para silenciar
las voces internas de cada hombre porque su misma existencia despierta culpa y
remordimiento.
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Cuando la cobardía hace que los demás ciudadanos
se aparten de la víctima para no ser acusados ellos mismos.
Entonces una nación está bajo el yugo del totalitarismo.
Entonces está en marcha el “menticidio”, o asesinato de la mente.
La mente totalitaria no observa ni verifica sus impresiones
de la realidad; dicta a la realidad cómo debe comportarse, obliga a la realidad
a ajustarse a sus fantasías. La comparación entre totalitarismo y psicosis no
es casual. El pensamiento delirante inevitablemente se desliza en todas las
formas de tiranía y despotismo.
En un país como el nuestro, donde corresponde al público
votante discernir la verdad, es absolutamente necesario un conocimiento
universal de los métodos utilizados por el demagogo para engañar o adormecer al
público.
Joost AM Meerlood - Psiquiatra - The rape of the mind - 1955