Wikipedia: “Deadnaming es el acto de referirse a una persona transgénero o no binaria por un nombre que usaba antes de la transición, como su nombre de nacimiento. Deadnaming puede ser accidental o un intento intencional de negar, burlarse o invalidar la identidad de género de una persona.”
Wikipedia: “Los
autores publicados que han hecho la transición más tarde pueden estar
preocupados por la aparición de su nombre anterior en los registros de
metadatos bibliográficos que son casi imposibles de actualizar. Algunas
plataformas de redes sociales han implementado políticas para evitar el
deadnaming, como estandarizar el uso de nombres preferidos en lugar de nombres
legales o prohibir formalmente la práctica del deadnaming.
Como parte de la transición
de género, algunas personas transgénero y no binarias adoptan un nuevo nombre,
a menudo pasando de un nombre de pila masculino o femenino a uno que se alinea
mejor con su identidad de género. En la década de 2010, los activistas transgénero
popularizaron el término deadname (es decir, un nombre que está muerto) para
referirse a ese nombre anterior. El Oxford English Dictionary atestigua el uso
de deadname en Twitter en 2010 y el uso como verbo (es decir, deadnaming) en
2013. El término generalmente se usa con la implicación de que referirse a una
persona transgénero por su nombre anterior es inaceptable. Las guías de estilo
periodístico, los manuales para profesionales de la salud y los grupos de
defensa LGBT recomiendan adoptar el nombre y los pronombres autoidentificados
de las personas transgénero, incluso cuando se hace referencia a ellas en el
pasado, antes de la transición.
Las disputas en torno a la
legitimidad del deadnaming han llevado a disputas dentro de la comunidad LGBT,
con algunos afirmando que el deadnaming en sí mismo es un daño tangible, y
otros argumentando que la vigilancia del deadnaming se parecería a un
"campo de reeducación".
La llamada cultura woke (de “despiertos”,
no me pregunten si irónicamente), la chatarra cultural importada yanqui a
través de la cual el kirchnerismo está haciéndole creer a la juventud argentina
que protagoniza una revolución histórica, crea constantemente situaciones que visibilizan
a este movimiento como caricaturesco. Tanto que es innecesario criticarlo. Basta
con narrar hechos.
El último escándalo mediático
se produjo alrededor de la transición del actor Elliot Page.
El psicólogo y comentarista
Jordan Peterson, 4 millones de seguidores, publicó un tweet el 22 de junio de
2022:
“¿Recuerdas cuando el
orgullo (gay) era un pecado? Un médico criminal le acaba de extirpar sus senos a
Ellen Page”.
Twitter advirtió a Peterson que
le suspendería la cuenta si no borraba el tweet, ya que su declaración violaba
sus pautas contras “conductas de odio”: “No puedes promover la violencia
contra, o amenazar, o acosar a otra gente en base a su orientación sexual,
género o identidad de género, afiliación religiosa, edad, discapacidad o enfermedad
grave”.
Dave Rubin, otro
comentarista político, sufrió idéntica suerte por cometer delito de retwiteo: compartir
una captura de pantalla del tweet.
A lo que comenta: “Si bien
no está claro cómo rompí sus términos de servicio, está claro que están
rompiendo su responsabilidad fiduciaria con sus accionistas al permitir que un
grupo de activistas Woke administren la empresa”.
Twitter no ha respondido a
su declaración.
Ben Shapiro: “Todos suspendidos
porque no está permitido mencionar que Elliot Page que es muy muy muy muy
hombre, hace cinco minutos era una actriz llamada Ellen Page”. “No puedo declarar
nada acerca de esto o me van a suspender a mí también. Tal vez es una nueva estrategia
de purga de Twiiter: Va a cancelar en cadena a todos los que re truiteen a los
cancelados y a todos los que mencionan a los cancelados”. “La ideología de
género ha cancelado a la biología, a la lógica y ahora al tiempo, todos debemos
pretender que un hombre llamado Elliot Page protagonizó una película de una
adolescente embarazada, “Juno”.
A todo esto, Peterson se negó
a borrar el tweet y publicó un video en Instagram (https://www.instagram.com/p/Cfe3MYggU7F
/ también disponible en youtube: https://www.youtube.com/watch?v=UYfKWQqvFac
) en el que pregunta:
“Exactamente qué parte de mi
discurso fue de odio? ¿En qué promoví la violencia contra alguien o lo amenacé?
Así que creo que mi crimen fue “acoso”. En estos días crecientemente extraños… Twitter
no tuvo la amabilidad de especificar cuál fue mi crimen, solo otro indicador de
la impunidad con la que Twitter censura. ¿Qué fue acoso según los moralistas woke?
¿Mencionar que antes se consideró pecado ser gay, mientras ahora no tenemos un
día gay, ni una semana, sino un mes entero?... Y además no el mes de la
comunidad lgtb, sino el mes del “orgullo”, celebrado como si la orientación o
identidad sexual de una persona fuese una virtud.
Así que pasemos al nombre
Ellen Page, el nombre de una famosa actriz. Creo que aquí estuvo mi crimen. Según
la autoridad inquisitorial, una diminuta minoría insanamente narcisista y
crecientemente peligrosa de transactivistas, he cometido deadnaming, un delito
que consiste el usar el nombre de una persona anterior a su transición. Un nombre
que conocen millones de personas.
Pero también cometí delito
por uso de pronombre, porque dije “her breasts” (sus senos, en inglés el
pronombre posesivo tiene género).
Cuando Elliot/Ellen removió
sus (her/his) senos ¿Ya era un “él” o todavía era un “ella”? Si “ella” ya era
un “él”, entonces ¿por qué necesitó hacerse una mastectomía? ¿Por qué Elliot necesitó
remover “his” senos? Si son senos femeninos ¿no son “her” senos? Y ¿si son “his”
senos, son senos masculinos? Y si son senos masculinos ¿Para qué se sometió a
una operación que se realiza a las personas con cáncer para removérselos?”
Creo que la operación misma indica
que pude confundirme acerca de cuándo Ellen pasó a ser Elliot.
¿Cómo legítimamente pude
haber expresado mi pesar ante el nefasto procedimiento quirúrgico al que, con
su (his/her) consentimiento fue sometido/a Ellen/Elliot? ¿Cómo hubiera sido
posible comunicarme con mi audiencia, en el marco de sus reglas absurdas e imposibles
de prohibición de uso de nombres postmortem?
Ellen/Elliot, a propósito,
una/una gran actriz/actor, siendo una estrella mediática, es una/un modelo a
ser emulado, publicitando una carísima y peligrosa intervención quirúrgica, y
participando de toda la charada alrededor de la identidad de género, ante la
mirada de adolescentes susceptibles de creerse que su angustia ante su pubertad
y su disconfort con sus cuerpos significa que “han nacido en el cuerpo
equivocado”, y que esterilizarse y arriesgarse a tremendas complicaciones
médicas (deliciosamente redituables para algunos), podría solucionar su angustia. Ella/él tiene una
responsabilidad moral por esto, y nosotros la obligación moral de señalarlo.
También dije que el cirujano
era un criminal. Sí, lo digo, un carnicero que mutiló a Ellen/Elliot. Un
criminal que según la ley vigente de estos tiempos realizó un acto legal. Según
el juramento hipocrático “primero, no hagas daño”.
En una verdadera minoría de
tantos casos que aparecen, hay gente que realmente sufre de disforia. También
hay una empresa trillonaria alrededor de estas cirugías, que proyecta un
crecimiento del 15% anual. Una industria en expansión. Aviso para potenciales
inversores."
1984 de George Orwell es una novela de distopía cuya trama
ocurre en Oceanía, un país dominado por un gobierno totalitario que mantiene en
constante vigilancia a sus ciudadanos e, incluso, insiste en espiar sus
pensamientos para mantener el orden.
La novela es una de las obras más icónicas del siglo XX por su
denuncia de prácticas establecidas por gobiernos como el de Stalin, adoptadas por muchos dictadores a lo largo de la historia.
El protagonista de
la novela es Winston Smith, un miembro del Partido Exterior que trabaja para el
Ministerio de la Verdad, reescribiendo artículos para que cumplan con la
ideología y la imagen que vende el Partido. En síntesis, trabaja
reescribiendo el pasado para que coincida con los intereses actuales del Partido.
Si el Partido hace desaparecer a alguien. Winston se encarga de reescribir todo
lo necesario para “borrar” la existencia de esa persona.
Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia.
