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Una buena patada teórica al queer

 


 

EL QUEER: IMPERIALISTA. IDEOLÓGICO. IRRACIONAL ANTISOCIAL. ENGAÑOSO. NARCISISTA. PRODUCTO CAPITALISTA. FRAUDE CONSERVADOR. PROYECTO GLOBALISTA ESQUIZOPERVERSO Y PERJUDICIAL PARA MUJERES Y NIÑOS

La dra. María Binetti, es Doctora en Filosofía, Magíster en Estudios de las Mujeres y de Género, e Investigadora Adjunta del CONICET y trabaja en el Instituto de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. En “La ideología queer y sus dispositivos económico-políticos para sustituir el “sexo” por la “identidad de género” (2021), (al final de este resumen está el link de descarga del artículo), explica que el queer es:

 

IMPERIALISTA

Su rápida institucionalización y expansión, sobrevenida de arriba hacia abajo, se explica en tanto el lobby corporativo de la agenda queer-neoliberal financia políticas públicas. La agenda queer es el mejor ejemplo de políticas públicas financiadas de manera privada.

Es evidente el interés del establishment por promover esta ideología como agenda cultural del globalismo corporativo que apunta a la producción transgenérica y transhumana.

La ideología queer se expande globalmente, financiada por el neoliberalismo corporativo y sus fondos filantrópicos. Se trata de la última maniobra del patriarcado internacional.

La avanzada se disfraza con un lenguaje neutro y supuestamente inclusivo, cuyo principal objetivo es borrar la diferencia sexual del discurso, la norma y las instituciones culturales. En la jerga queer sobresale el uso del morfema neutro “e” y abundan los significantes equívocos o vacíos, dependientes de significados subjetivos.

El queer cuenta con el lobby y onerosa financiación de la corporación médico-industrial, las farmacéuticas, el mercado sexual y reproductivo, muchas de las cuales han abierto una filial filantrópica para fondear políticas públicas, agencias de la ONU, sociedades civiles, organismos de derechos humanos o políticas de Estado en beneficio de los intereses corporativos.

La generosa financiación filantrópica de enormes corporaciones como Open Society Foundation, Arcus Foundation, Bill y Melinda Gates Foundation, Ford Foundation, Rockefeller Foudation, Children’s Investment Fund Foundation, etc., fluye hacia agencias de la ONU a través de planes o acciones específicos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD-, el Fondo de Población de Naciones Unidas -UNFPA-, ONUSIDA, UNESCO y ONU-Mujeres, todos ellos promotores de la agenda queer. Asimismo, organismos como el Banco Mundial, el Comité Olímpico, el Foro Económico Mundial, la Organización de Estados Americanos, o la Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos auspician también las políticas queer, cuyas consignas suelen acompañar a sus prestaciones y ayudas monetarias. Desde tales usinas financieras, la ideología queer irradia en todos los sentidos: organizaciones de derechos humanos, asociaciones civiles, ONGs como ILGA World, GATE, Transgender Europe, Outright International, partidos políticos, proyectos o cátedras académicas, 0Ministerios y Gobiernos nacionales.

 

IDEOLÓGICO

Ni si quiera se reivindica a sí mismo como una teoría, sino que declara explícitamente que ni siquiera es una teoría. Es una ideología, compuesta por relatos y ficciones, mera retórica posmoderna, una serie o conjunto de relatos sin pretensiones ni criterios de verdad, carentes de evidencia, argumentación racional, contrastaciones o demostraciones científicas. Constituye una visión distorsionada de la realidad que carece de evidencia, justificación o demostración racional.

El queer apela al sentimiento, la emotividad, la distracción estética o imaginaria, y la superioridad moral de sus partidarios. Esto explica en gran medida el éxito de la ideología (la otra gran medida de su éxito son los lobbies corporativos que la fondean).

 

ENGAÑOSO

El queer se autopromociona camuflándose con las personas, realidades y reclamos que afirma beneficiar.

Este cambio de paradigma ha logrado instalarse políticamente sin la debida información pública, debate o análisis del impacto sobre mujeres y niños, camuflado bajo el relato de la inclusión, el reconocimiento y la ampliación de derechos. Se apela a la sensiblería, la condición de víctima y el chantaje emocional para evitar toda discusión racional; se polarizan las posiciones conforme con la vieja disputa patriarcal entre la derecha reaccionaria y la nueva izquierda posmo-populista. Las leyes de identidad de género suelen aprobarse entre gallos y media noche, coladas a otros proyectos legislativos como el matrimonio homosexual o el aborto.

 

FRAUDE CONSERVADOR

“El relato de la “queerocracia” (Comrade, 2021) disfraza esta maquinaria de producción libidinal como una gran empresa subversiva y transgresora de los dispositivos normalizantes, que hará posible construir colectivamente la identidad percibida a la medida del bolsillo de cada cual. Sin embargo, lo cierto es que de las multitudes queer no se espera ninguna revolución, transformación estructural o metarrelato hegemónico.

A pesar de la retórica inclusiva e igualitaria, lo único a su alcance es la puesta en escena de un choque reactivo contra el sistema imperante a fuerza de mascarada y ficción. Su política es, en definitiva, “la política del carnaval, la transgresión y la parodia” (Mérida Jiménez, 2002, p. 148). Este reality show performativo redunda en la efectiva expansión y diversificación del mercado. De aquí el profundo conservadurismo de esta ideología: ella misma efecto de los dispositivos de poder que parodia y recombina. Lejos de constituir una auténtica alternativa política, la ideología queer expresa la agenda cultural de un neoliberalismo cada vez más fluido y diseminado (Jameson, 1989; Bensaïd, 2006)”.

 

ANTISOCIAL

Concebir a lo social como la cooperación de sujetos que comparten una identidad humana esencial, y tienen fines u objetivos comunes es para la ideología queer expresión del imperialismo eurocéntrico colonizador.

Sociedad, norma, ley, cultura, los otros, democracia representativa, derechos humanos universales, ciencia o cualquier otra institución cultural, todo es sistema normativo hegemónico, expresión de una voluntad imperialista que busca oprimir y someter las minorías vulnerables. La queer es la oposición excluyente. Lo queer se instala como un “resto” o alteridad abyecta, eyectada y excluida en los márgenes del sistema contra el cual choca continuamente. La política queer es la del gueto, la tribu, los grupos de interés minoritarios que solo comparten la oposición. Lo queer es, por lo tanto “una categoría reactiva que se ve a sí misma en oposición a la norma establecida” (Grosz, 1995, p. 219), su posición es la del choque permanente, el anti-asimilacionismo. Se trata de una política de sesgo dualista, que opera por oposiciones excluyentes entre ella misma y la cultura misma.

 

IRRACIONAL

Lo queer usa significantes vacíos, forma sin contenido conceptual definido, pero con una fuerte carga emotiva. Los significantes vacíos son fuertemente motivadores e inclusivos de cualquier fantasía y articulan una retórica sin sentido preciso, fuertemente sentimentalista, con la cual pueden identificarse “todes les persones”.

La retórica queer es muy difícil de confrontar racionalmente porque abunda en equívocos, cambia el significado de las palabras a cada paso y apela a la victimización y la sensiblería.

Es victimista, y el oprimido según una identidad puede ser opresor según alguna otra, y de ahí la necesidad de sumar y cotejar en número las opresiones como en una competencia por el mayor victimismo posible.

 

NARCISISTA

Satisface la fantasía narcisista y la idealización omnipotente del yo. Los poscuerpos queer no tienen edad, viven en una eterna juventud instantánea que a veces es siempre infancia.

Promete deseo y novedad, cambio constante, infinito (perfectamente funcional para la dinámica consumista del capitalismo). Un incesante fluir de identificaciones, sentimientos y deseos nomádicos con estatuto de derecho.

Su principal reclamo es el reconocimiento de la diversidad, los deseos y fantasías individuales, que exigen ser validados como hechos objetivos de carácter público y evidente. Este tipo de subjetivismo imposibilita cualquier demanda de justicia e igualdad que supere el horizonte imaginario o simbólico de cada identidad. La diversidad pasa a ser así la forma pura del derecho, que pierde en universalidad, objetividad y evidencia lo que gana en particularismo, relativismo y subjetivismo.

El queer pretende imponer como proyecto político un goce egocéntrico, narcisista y autorreferencial. Una voluntad fálica que vive de sus propias fantasías y deseos. Si la cultura expresa el reaseguro de la vida contra la muerte, la garantía de su conservación, expansión y creación, lo contrasexual se instala como avanzada contracultural, antisocial y necrofílica.

 

PRODUCTO CAPITALISTA

La fantasía transgenerista es efecto de la high tech y la big pharma. En la era postindustrial el propio cuerpo es la mercancía a consumir: La propia identidad y el propio cuerpo. El relato de los sentimientos identificatorios profundos beneficia a la industria médica, big pharma, transnacionales del sexo, agencias reproductivas, experimentación con niños, el imperio tecno-industrial vende el cuerpo soñado.

Los flujos identitarios apelan al poder de la maquinaria tecno-social, auténtico dispositivo de poder.

Como toda ideología, su finalidad es económica. Cumple una función económica: expandir la industria y el mercado de los cuerpos.

Nada más funcional al mercado que el incesante fluir de identificaciones, sentimientos y deseos nomádicos con estatuto de derecho.

Siguiendo a Paul B. Preciado, “el mejor negocio es la producción de la especie misma, de su alma y de su cuerpo, de sus deseos y afectos […] Consumimos aire, sueños, identidad, relación, alma” (Preciado, 2008, p. 44)

 

SEXISTA

Las identidades de género reifican los estereotipos sexistas y discriminatorios de las mujeres ‒vestimentas, poses, usos y costumbres, prácticas culturales etc.‒ bajo la figura de “feminidades” o “masculinidades” que exigen legitimidad social.

 

ESQUIZOPERVERSO

La sexualidad humana tiende a su progresivo desarrollo e integración. Es fuerza fundamental de unidad, desarrollo e intersubjetividad relacional. El queer hace una propuesta “contrasexual”, esquizoide (Deleuze y Guattari) y perversa (Foucault, en las Lecciones sobre Sade), emancipada de todo límite y norma, y entregada al crimen, el desorden y la destrucción permanente. Disociada del principio de realidad y razón, y ligada en cambio a la pura imaginación y el goce. Una sexualidad que fluye libremente a través de pulsiones parciales desagregadas, agitaciones espontáneas.

Bajo inspiración sexo-política, la agenda queer reivindica una serie de prácticas esquizo-perversas con la consigna de la autenticidad, la transgresión y el goce puro, más allá del principio de realidad y razón. Para mencionar solo algunas: autoginefilia, performances drag o travestis, sadomasoquismo, fist-fucking, fetichismo, voyerismo, exhibicionismo, coprofilia, coprofagia, sissificación -convertirse en un mariquita-, bimboficación, fetichismo del pañal, cebismo, dronificación, acrotomofilia, pedofilia, necrofilia o prácticas snuff, pornografía, post-porno o prostitución -considerada también una praxis disruptiva de recodificación de la sexualidad normativa-. La lista continua: autocobaya o práctica de intoxicación auto-experimental, extirpaciones de órganos y sustitución protésica de miembros mediante complejas intervenciones ciberqueer, con las cuales podría relacionarse la apotemnofilia. La reivindicación de estas prácticas reedita en gran medida las demandas de la revolución sexual de los ‘60 y ‘70 tan bien descrita por Sheila Jeffreys en Anticlimax (1991). Ambos movimientos comparten la idea de la sexualidad como un flujo lúdico, positivo e inocente, que permite justificar prácticas tales como pedofilia o pederastia, con el argumento de liberar a los menores de la familia nuclear, subsidiaria del capitalismo, o de los prejuicios impuestos por los dispositivos disciplinarios.

Para el queer, la sexual es una energía puramente positiva, armónica e íntegra, de la cual cabe esperar todos los bienes. Lo malo procede de la realidad, la razón y el sistema económico-político imperante, de los cuales aquella debe emanciparse a fin de gozar colectivamente de una especie de paraíso orgásmico, sin propiedad privada ni pequeños burgueses capitalistas.

El modelo perverso de las Lecciones sobre Sade describe una sexualidad emancipada de todo límite y norma, y entregada al crimen, el desorden y la destrucción permanente. Según Foucault, Sade descubre la voluntad de poder como núcleo productor de la sexualidad, cuya mejor expresión son la tortura y la muerte. El sadismo es voluntad de destrucción, desmembramiento, disociación y descentramiento del cuerpo al límite de la muerte. El cuerpo S/M se despedaza en partes manipulables y su conciencia se desfonda hasta alcanzar una especie de éxtasis thanático. La propuesta de Foucault consiste en la erotización de las relaciones desiguales de poder -varón-mujer, activo-pasivo, topbottom, butch-femme- como núcleo duro de la sexualidad.

Si comparamos esta propuesta de desmembramiento, disociación y destrucción con lo sexual como principio vital de síntesis, relación y desarrollo, vemos que su modelo se parece a lo que Freud llamó pulsión de muerte o thánatos, y entendió como el principio de disolución psíquica, social y cultural. Lo queer despliega un goce thanático desligado, compulsivo y reactivo (Edelman, 2014). A esto se refieren sus propios relatores, quienes creen “ver en todo ello una herencia lejana o muy cercana de lo que supuso la introducción por parte de Freud de la pulsión de muerte […] lo siniestro, lo ominoso […] esquizofrénico” (Córdoba et al., 2005, pp. 93-94). A diferencia de la pulsión sexual -que opera bajo el principio del placer y la realidad-, thanatos opera bajo el principio de la imaginación y el goce, más allá del principio del placer y al modo de una voluntad omnipotente y narcisista, de suyo imposible. Lo que diferencia al goce thanático del placer sexual es la repetición compulsiva de una ficción. El goce perverso repite la destrucción y el vacío, y su patrón compulsivo se acerca más al ritual de una fijación obsesiva que a la plasticidad creadora de la sexualidad. Como la muerte, el goce carece de medida, ley, límite o cuerpo.

 

REDUCE LO REAL A UNA CONSTRUCCIÓN DISCURSIVA

El queer niega el binarismo biológico hombre-mujer. Afirma que el sexo es resultado de ficciones discursivas, prácticas lingüísticas, normas culturales o dispositivos de poder. Y propone eliminar la diferencia sexual y normalizar en su lugar identidades de género múltiples y diversas, correspondientes con el modo en que cada uno siente y percibe los estereotipos sexistas de su cultura, o sea, reducir la diferencia sexual a una auto-percepción de género.

“Mujer” constituye de este modo un proceso de significación, una construcción fantasmática.

Dado que mujer o varón son meras posiciones discursivas, cualquier sujeto hablante puede ubicarse tanto del lado femenino de la sexuación como masculino. Ser mujer o varón no tiene entonces que ver con el propio cuerpo sexuado, sino con la posición en el discurso social que construye cuerpos y subjetividades.

Con una serie de argumentaciones falaces pretende que la interacción naturaleza/cultura implica que la primera no existe, es un producto cultural. La falacia constructivista consiste en reducir la materia al discurso de manera unilateral y sesgada. Que existan discursos sobre algo no significa que no exista ese algo, que no tenga propiedades ni leyes naturales, por ejemplo, el sexo. Reduce lo real a una construcción discursiva.

Comemos, nos enamoramos, aprendemos, respiramos, hacemos la digestión, creamos arte etc., porque la maquinaria social así lo dispone. Que lo político sea transversal a toda acción humana no implica que ésta sea reducible a aquel. Reduce toda explicación causal a la razón socio-política, una suerte mono-causalidad omniexplicativa y fundante de toda determinación y conocimiento.

Este paradigma es totalmente inservible e inviable.

El sexo es techado de discriminatorio y estigmatizante de las minorías, carente de propósito legítimo ante la ley, excluyente e inaceptable en una sociedad igualitaria. Se produce así una perfecta inversión que hace del sexo -objetivo, contrastable y público- una información privada, y de las auto-percepciones privadas -subjetivas e inverificables- una realidad pública sin contenido específico más que la fantasía de cada cual. El sexo mismo -otrora razón de discriminación, violencia y protección legal- pasa a ser una categoría discriminatoria, y lo contrario ocurre con el género -otrora expresión de la violencia sexista-, devenido ahora objeto de reconocimiento y protección pública.

 

PROYECTO GLOBALISTA

“La sustitución del sexo por la identidad de género se apoya en una suerte de manifiesto privado redactado por un grupo auto-convocado: los Principios de Yogyakarta (2007; 2017). Este documento carece de reconocimiento jurídico vinculante en el derecho internacional, no ha sido adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas ni figura en tratados internacionales, pese a lo cual está siendo incorporado a las legislaciones nacionales e internacionales en virtud del lobby y la financiación que lo promueve.

El objetivo explícito del manifiesto consiste en inscribir la identidad del género en tanto que sexo y, una vez logrado, eliminar el sexo y normalizar las identidades de género. El artículo 31.a de los mismos declara necesario “eliminar la registración del sexo y género de la persona en los documentos de identidad, tales como certificados de nacimiento, tarjetas de identificación, pasaportes, licencias de conducir, y como parte de su personalidad legal” (2017, p. 9).”

La eliminación del sexo y su reemplazo por la identidad de género es un proyecto a largo plazo que avanza por etapas. La primera etapa consiste en inscribir la identidad de género como sexo sin ningún límite de edad, condición mental, antecedentes penales, etc. Esto le permite a la ideología queer ingresar en el marco jurídico e institucional de las mujeres.

 

LA DISTORSIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

Los derechos humanos son universales e incluyen a todos por igual.

Esta campaña sustituye el marco normativo universal, objetivo y material de los derechos humanos por un paradigma relativista y subjetivista, basado en los sentimientos íntimos.

Basados en la condición o auto-representación particular, los derechos humanos son convertidos en los deseos privados de algunos, en los privilegios de unos pocos o los sentimientos profundos en materia de estereotipos sexistas.

Este subjetivismo aplica exclusivamente en materia de sexo -equiparado a género-, pero no para el resto de los significantes culturales -clase, raza, nacionalidad, etnia, edad, lugar de residencia, ocupación, peso, filiación, capacidades cognitivas-.

 

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Ser nombradas con un lenguaje claro, respetuoso y sin ambigüedades constituye la primera forma de reconocimiento subjetivo, social y jurídico de las mujeres. El oscurantismo psico-identitario y trans-genérico es la primera de todas las violencias. Se trata de un tipo de violencia simbólica y psicológica ejercida por las mismas instituciones y organismos comprometidos con su erradicación.

Se pretende sustituirla por el sintagma funcionalista “persona gestante”, “menstruante”, “que da a luz”, “que amamanta”, como si existiese un cuerpo asexuado con funciones o características sexuales desmembrables y comercializables, yuxtapuesto a una mente flotante que percibe ser a voluntad.

La mujer es la cis-hetero-normada y auto-percibida conforme la asignación social. El efecto es de disociación psico-somática.

Bajo la falacia de que el sexo es una construcción cultural y una asignación social, esta ideología elimina la especificidad de los derechos, garantías, protecciones y espacios de la mujer.

A través de la identidad de género, el relativismo subjetivista se introduce en el marco legal e institucional que protege a las mujeres.

La sustitución del sexo por la identidad de género profundiza las estructuras de poder, entrega los derechos humanos a criterios subjetivistas y relativistas, y desregula el mercado sexo-reproductivo bajo el artilugio del derecho a la autodeterminación, el libre consentimiento a ser explotadas y el contrato entre parte supuestamente iguales. Tal es el objetivo encubierto de la ideología queer: perpetuar la explotación de las mujeres por los varones, percibidos ahora de un modo queer.

La prostitución es la segunda industria ilícita más grande del mundo, solo detrás del narcotráfico y a la par del contrabando de armas, mientras que el negocio de la surrogación está en pleno auge y expansión. Bajo el primado identitario, la explotación sexo-reproductiva de las mujeres se hace pasar por una identidad profundamente sentida y empoderante, que forma parte de la autonomía corporal y autodeterminación sexual, reproductiva y laboral, incluso de menores

 

LOS NIÑOS COMO TARGET

La infancia es target central de su avanzada, con la artimaña del derecho de los niños a declarar su sexo por sí mismos. El derecho de los niños a elegir su sexo se pretende incluido en el derecho a la salud sexual y reproductiva, la autonomía corporal y autodeterminación de la infancia sin intervención de terceros -esto es, de las madres- y bajo pena de cualquier intento de prohibición o requerimiento que obstaculice el modelo de afirmación directa de la transición de un sexo al otro.

 

LINK DE DESCARGA DEL ARTÍCULO: http://www.redsocialesunlu.net/wp-content/uploads/2021/08/La-ideolog%C3%ADa-queer-y-sus-dispositivos-econ%C3%B3mico-pol%C3%ADticos-para-sustituir-el-%E2%80%9Csexo%E2%80%9D-por-la-%E2%80%9Cidentidad-de-g%C3%A9nero%E2%80%9D.pdf

 


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