La ardua polémica en torno a la identidad de género es cosa trillada, y surgen demandas nuevas de personas que defienden la identidad de especie… ¿Sabes qué es un trans-especie?
Las reivindicaciones del colectivo LGTBIQ+ y en especial las personas transgénero, han abierto paso en las reivindicaciones de las personas que sienten que
“He nacido en la especie equivocada”.
Es la polémica declaración que dio Nano, una chica noruega de 21 años que afirma que es un gato.
Aunque esto pueda parecer una broma no lo es. Nano está completamente segura de que hubo un “error” o “defecto” genético al momento de su nacimiento y que ella en realidad es un felino atrapado en un cuerpo humano. De hecho, maúlla, ronronea y camina a “cuatro patas”; asegurando que lo hace por instinto.
Nano asegura que se siente como un gato desde sus primeros años de vida, que es algo que siempre ha estado en su interior; sin embargo, fue a los 16 años que tomó la decisión de abrazar su “verdadero” ser y comenzar a vestirse y a actuar como un minino.
“Me di cuenta que era un gato cuando tenía 16 años, cuando los médicos y psicólogos descubrieron qué era ‘esa cosa’ que tenía dentro mío. Bajo mi nacimiento había un defecto genético”; le explicó Nano a la periodista Silje Ese en una entrevista.
Sin embargo, el comportamiento de Nano va más allá de simplemente maullar y gatear, pues la joven noruega asegura de que incluso su sentido del oído es mejor que el de las personas regulares pues puede escuchar llaves tintineando en bolsillos, maletas rodando a una larga distancia, e incluso si una persona tiene hielo o grama bajo sus zapatos.
Adicionalmente indica que su visión es mejor que la de una persona promedio y que es capaz de enfocar objetos a distancias más largas de las que el ojo humano es capaz, esto acompañado de una visión nocturna impecable que la ayuda a cazar ratones por las noches.
Nano aseguró que es capaz de dormir sobre cualquier superficie y que se siente especialmente cómoda en ventanas y alféizares.
También siente una especial repulsión por los perros, llegando a sisearles en las calles cuando se cruza con alguno porque su instinto la compele a hacerlo.
Igualmente, como todo gato, Nano detesta el agua y siente pánico cuando la tiene cerca; sin embargo, se las ingenia para mantenerse limpia usando su lengua y sus garras de felpa.
Los psicólogos le aseguraron a Nano que esto se le pasaría a medida que vaya creciendo; no obstante, ella está segura de que eso no pasará pues no es una fase o algo que se está inventando, ella es realmente un gato desde su nacimiento atrapado en el cuerpo equivocado.
Ningún médico ha decretado que Nano tenga ningún tipo de enfermedad mental y Nano afirma que quiere llevar su caso a instancias mayores para que se le reconozca legalmente como un gato.
Miles de personas -y los números aumentan día tras día- han ido “despertando” y dándose cuenta de que no se sienten humanos, y comienzan a realizar demandas.
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