Estaba rodeada de gente que pensaba exactamente lo mismo, sin debates ni discusiones. Y todo el mundo tiene que estar de acuerdo. Un día vi un documental, The social dilemma, habla de cómo las big tech procuran que no consumas información que no retroalimente tus creencias. Nada que las contradiga. Cómo izquierda y derecha se polarizan y cada una piensa que la otra ala es peligrosa para la nación. Publiqué un fragmento de ese documental, no pensé que obtendría ninguna reacción, pero comencé a ser atacada. Me di cuenta de que la gente se ponía a la defensiva, se ofendía. “Concordemos en que no concordamos”. No. Ya no existe eso. Si no estás totalmente de acuerdo calla. Censura.
Mi primer día en la
universidad entró un tipo en el baño. Ninguna señal de que no fuera sexo y
género masculino. Me sentí incómoda, pero estábamos todas silenciadas, ninguna
podía decir que nos sentíamos incómodas.
En clase no se podía hablar de un libro, “trigger warning”. Yo
era privilegiada por ser blanca y discriminada por ser mujer, a esto no lo podía
discutir. Nada se podía analizar ni discutir. Solo debía adherir a una
narrativa.
Todo era ofensivo. Un documental, un libro, un artículo.
Todo era acerca de nuestros sentimientos. Nada acerca de
hechos. Datos. Toda una clase acerca de cómo me hace sentir un artículo, cómo
me indignaba. Todo era sobre privilegios. Ni siquiera en una clase sobre política.
Hasta en la clase de matemáticas. Psicología: racismo. Las razas son falsas, no
existen, pero todo es racismo. Categorizaciones que declaran buenas y víctimas
o malas a las personas por su raza, situación económica o sexo. todas eran etiquetas
que categorizaban a la gente Eres blanco, eres así y así. Yo sentía que ese discurso
era racista.
Todo sobre socialistas y comunistas.
Llegaba a mi casa y me preguntaba ¿Qué aprendí hoy? Nada. Yo
estaba siendo adoctrinada, me estaban lavando el cerebro. No estaba aprendiendo
nada.
Y sé que había muchos estudiantes sintiéndose así, pero
completamente silenciados, porque cualquier comentario resultaba ofensivo. Se les
pedía retirarse. Se los expulsaba, a quienes cuestionaran algo.
Denuncias porque la opinión de una persona los ofendía.
Me preocupé cada vez más por el futuro de esta generación.
Todo acerca del victimismo.
Por eso me fui y abrí este canal, sentí un gran alivio al
poder hablar por fin y expresar lo que pienso.