Esta ideología plantea que necesitas quitarte la etiqueta de "mujer" para reivindicar tu inconformidad o tu derecho a no encajar en un estereotipo sexista.
En este paradigma, si acarreas un sentimiento de frustración y fracaso por no haber encajado en el estereotipo femenino, reivindicas tu derecho a lo hacerlo declarándote no-mujer.
Al contrario, el propósito del feminismo fue, históricamente, disociar ese estereotipo y rol tradicional del sexo femenino.
No necesitas declararte no-mujer para rechazar la femineidad. No necesitas negar tu realidad biológica para poder ser quien quieras ser.
Pero chicas y mujeres lesbianas se sienten atraídas hacía una narrativa demagógica que les ofrece, en vez de ser una "mujer fallada", como se sintieron si acarrearon una homofobia internalizada, ser un hombre.
De ahí que activistas lesbianas alertan: “No es la gente trans. Es el movimiento queer” …Es la nueva homofobia
"Para muchos detransicionadores/
as lesbianas y gays, la homofobia
interiorizada también tuvo un
importante papel en su deseo
de transicionar, y fue necesario
trabajar para olvidar ese prejuicio
y así aliviar su disforia".
Lo mismo con los varones: su "falla" en encajar con un estereotipo de masculinidad se resuelve declarándose mujer o no binario.
“La gran mayoría
de mi disforia
era mental y
relacionada con
mi concepción de
los roles de los
hombres, del cómo
se “supone” que
los hombres deben
lidiar con las
emociones y sus
roles sociales.”
Desistidor, 20
"Muchas de las personas que detransicionan o desisten vieron que la causa que desencadenaba su disforia era la interiorización de roles de género estrictos. En concreto, las mujeres indicaron que se enfrentaron a una misoginia muy interiorizada, que resultaba en un gran malestar físico y social. Muchas mujeres detransicionadoras se liberaron de gran parte de su disforia de género gracias a desarrollar una conciencia feminista y llegar a la conclusión de que ser una mujer no es más que ser una hembra humana. Aceptar que ser hembra o varón no tiene nada que ver con entrar en estrictos estereotipos de género, así como aprender a abrazarse a uno/a mismo/a como mujer masculina o como hombre femenino parece ser el elemento clave en el proceso de reconciliación".
"Muchas detransicionadoras
y desistidoras enfatizaron
la necesidad de encontrar
comunidades feministas y
lesbianas, ya que afirman que
les ayudaron a sentirse menos
solas y a ser conscientes de las
distintas maneras en las que
viven su vida las mujeres que no
aceptan el género."
Estas son declaraciones de dos mujeres lesbianas detransidoras, las creadoras del sitio post-trans.com
Si ser mujer es ser una frágil y vulnerable criatura frívola y tonta aspirante a víctima de asesinato... Quién querría ser eso?
Y quién no aprovecharía la oferta de ser alguien más, sencillamente, declarándose otra cosa?
No binarie, agénero género fluido, etc.
Cuando la ideología se encuentra con la realidad, se debilita el cuento de La "verdadera identidad de género" que emerge desde la profundidad de la psiquis del individuo.
Aparecen misoginia y homofobia internalizadas, sin mencionar los problemas subyacentes de salud mental:
"Cuando no se aplica (la terapia afirmativa), la disforia remite. Emergen otros malestares que estaban encubiertos por la disforia de género. Muchas veces un problema de homosexualidad, que por fin se asume y reconoce, la chica que es lesbiana y el chico que es gay. Una homosexualidad no asumida.
U otros problemas psicológicos derivados de experiencias traumáticas, dentro del espectro autista. En un 60 y 90% de los casos, según los estudios, emergen estos problemas, que son los que necesitaban se reconocidos y atendidos".
Y, también, la presión social:
para estas personas, quienquiera que fuera, lo que fuera que iba a ser, no iba a ser heterosexual, y no iba a ser mujer.