Soy docente, observo que el Estado ha adoptado la “teoría” queer, y me pregunto si pretende imponerla coercitivamente, lo cual implicaría coartar la libertad de conciencia, pensamiento y religión de los argentinos. Me pregunto si va a utilizar el sistema educativo para “deslizar” teoría queer como bien autoevidente y equivalente a los derechos humanos, pretendiendo desconocer la controversia alrededor de dicha narrativa.
La "teoría" queer comienza a definirse en 1990 con la publicación
de El género en disputa, de Judith Butler y, como esta autora lo afirma
explícitamente en ese libro, su objetivo es desarrollar un constructo teórico
en el que las prácticas consideradas “desviadas” o “minoritarias” queden
legitimadas, como el travestismo y el transexualismo. Judith Butler (lesbiana)
lo expresa en El género en disputa: Que su trabajo es una insistencia en que su
vida sexual es legítima (más aquí).
Así es que la “teoría” queer es una narrativa que consiste en un conjunto de afirmaciones en función de ese propósito, y una de sus estrategias, como observaremos, es pretender que lo universal es minoritario, y viceversa.
Una aclaración
Activistas gay y trans militan en contra de la ideología
queer que ha adoptado el Estado argentino. Una de las innumerables mentiras de esta narrativa totalitaria es que quien la critica "odia" a
las personas gay y trans, y a las denominadas “disidencias”. Al contrario,
personas gays y trans son perseguidas y atacadas por los activistas de este
poderoso lobby si cuestionan esta narrativa impuesta por el poder político y económico (más aquí).
Esta narrativa totalitaria, además de usar el sofisma patético, se impone silenciando toda crítica, pretendiendo que ponerla en cuestión es una ataque psicológico a las "disidencias" y a sus "identidades". Con esa estrategia, los dogmas de la narrativa prohíben su crítica.
Sexo y género no son sinónimos
El queer niega que exista un sexo anterior a la cultura, pero
el paradigma biomédico no inventa los dos sexos, hombre y mujer: sencillamente da
cuenta de su existencia. La teoría de Judith Butler no cancela la biología. (más aquí)
Tampoco lo hace (cancelar el binarismo sexual) Anne Fausto
Sterling, que pretende demostrar que los dsd son prueba de que las categorías
de hombre y mujer son constructos arbitrarios. El binarismo sexual no es un
constructo artificial.
Esas pretensiones subyacen a la deliberada utilización de las palabras sexo y género como sinónimos. Sexo y género No son sinónimos.
La gente no nace “con pene” o “con vulva” (afirmación del Estado argentino aquí). Es anticientífico negar la diferencia sexual, pretender que existen cuerpos andróginos o una variedad indeterminada de cuerpos con genitales añadidos. Un tercio del genoma humano se expresa diferente en hombres y mujeres.
El sexo no se asigna al nacer (como afirma el Estado
argentino).
No olvidemos el caso de un docente, profesor de biología, que fue sancionado en España por afirmar la existencia del binarismo sexual, así como que operaciones y hormonas no cambian el sexo biológico de una persona. (aquí) Esto ¿va a ocurrir en la Argentina? ¿La identidad de una persona cancela la realidad de su sexo biológico?¿Como en la URSS el Estado va a tutelar a las ciencias con propósitos políticos?
Afirmaciones para presentar como universales experiencias
y prácticas de una minoría
El Estado argentino afirma que “algunas personas son cis” (aquí). Es un escándalo que afirme una mentira con total desparpajo, pero es buena muestra de cómo esta narrativa se desarrolla al margen de la realidad. Casi la totalidad de los argentinos expresó en el último censo que no tiene conflicto con su biología. 99,88% es la casi totalidad. 0,12% es “algunas”. Esta mentira y distorsión de datos y estadísticas tiene el propósito de presentar como universales y generalizados tendencias, intereses y comportamientos de la décima parte del uno por ciento de la población. Según esta narrativa, ser trans es una experiencia universal y generalizada.
La identidad de género es un mito
Esto sí que es un constructo
artificial, que comienza a inventarse en la década de los 50 en EEUU, y es absolutamente falso que la identidad de género sea el núcleo
de la identidad de los seres humanos. Sí es una experiencia que relatan los
hombres transexuales, que el eje de su identidad personal es la identificación
con un esteretipo femenino estereotipado y sexista que ellos identifican con el sexo opuesto. Lo que la teoría queer hace
es pretender adjudicar a todo ser humano las experiencias de esa minoría.
Cómo el queer vende transexualismo
El propósito de enseñar queer es crear una masa crítica de
gente que se declare trans, algo que se consigue con la siguiente estrategia:
La ideología queer es sexista y femifóbica. Si el Estado
afirma que tiene la meta la superación de estereotipos, roles y prejuicios
sexistas, debe reconocer que es necesario combatir la ideología queer, ya que,
a fines de promover que la gente se “identifique” fuera del binarismo sexual, esta
“teoría” “enseña” que se debe rechazar la propia realidad biológica para
rechazar, en el mismo movimiento, un estereotipo sexista caricaturesco asociado
a ella.
De una manera retrógrada, el queer pretende que, si una persona no se
entusiasma e ilusiona, se “identifica” con la idea de ser una vedette o un ama de
casa de los 50 (estereotipos sexistas), una mujer no es una mujer. Si la psicología
de una persona no responde a una ridícula versión que presenta el queer como
propio de mujeres y hombres (vestidos, princesas, tutús y camiones), esa
persona no pertenece al sexo femenino o masculino.
Pretende que un hombre afeminado no es un hombre (femifobia)
y que una postura antisexista requiere declararse una “identidad” por fuera del
binarismo sexual. Estas “enseñanzas” explican porqué en los países en los que
se ha utilizado al sistema educativo para vender esta ideología ha habido un
exponencial aumento de niños y adolescentes que se declaran trans con la consecuente derivación a hormonación y cirugía.
Se observa en el “material educativo” de estos países cómo
se enseña a niños y adolescentes que aceptar la realidad biológica implica
aceptar roles estereotipados, y que para superarlos es necesario declararse una
“identidad de género”, en una categoría del menú queer (“no binarie” o género
fluido, aquí no hay “verdadera identidad innata que emerge”, esto es
prescripción, así como opera también el contagio social) (más aquí). Que la persona adopte
una identidad de las que ofrece el queer, implica que esa persona ya no
pertenece a un sexo biológico (género cancela sexo).
Hormonar y operar a niños y adolescentes y convertirlos
en pacientes crónicos es su derecho humano
El “cuidado afirmativo” que el Estado argentino ha importado de EEUU es una política temeraria y negligente que daña a niños y adolescentes. https://antigeneros.blogspot.com/2022/09/cuidado-afirmativo-el-modelo-danino-y.html
Es mentira que la gente se suicide si no “transiciona” y que la “transición” proteja del suicidio, esto es sólo chantaje emocional.
Riesgo para mujeres y niños
Si un hombre se convierte en mujer en el momento en el que
lo declara. Si la mera declaración de una persona la convierte en alguien del
sexo opuesto ¿Cómo protegemos a mujeres y niños de depredadores
sexuales que pueden declararse mujeres sólo para acceder a sus víctimas? Existe
una lucha por erradicar la violencia contra la mujer, mientras que están
ocurriendo violaciones y ataques a reclusas en cárceles, por ejemplo. Agrupaciones
feministas están alertando contra este problema creado por los Estados con sus
políticas.
Libertad de religión
Si es un derecho humano de los padres educar a sus hijos
conforme a sus convicciones, y el Génesis 1:27 afirma “Dios los creó hombre y
mujer”, y muchas familias argentinas son cristianas. El Estado ¿Impondrá
doctrina queer en las escuelas, a docentes y estudiantes cuyo libro sagrado
afirma la existencia del binarismo sexual? (A propósito, en consonancia con la ciencia). Los hijos no son de los padres, pero
¿Lo son del Estado?
Censura y coerción
Esta ideología se ha estado imponiendo de manera coercitiva
en otros países, y la Universidad de Chicago ha respondido con “los principios
de Chicago”, a los cuales considero es necesario adherirse para evitar crear
una era de oscurantismo en el sistema educativo.
Profesionales de la medicina, psicología y psiquiatría están
siendo coaccionados para imponer este enfoque por razones políticas.
Distorsionar estadísticas y tutelar las disciplinas científicas
con propósitos políticos, desconocer la controversia sin habilitar una
discusión abierta, forzar a la población a adoptar la teoría queer sugiriendo
que no hacerlo viola los derechos humanos. Adoptar políticas públicas que dañan,
a niños y adolescentes. Repetir afirmaciones especulativas, sesgadas y falsas.
No podría estar más en desacuerdo con el accionar de los funcionarios que hoy
tienen el poder de utilizar el aparato estatal para imponer a los argentinos
esta agenda de poderosos lobbys extranjeros. Existe un minúsculo grupo de argentinos que ha
adoptado esta chatarra cultural yanqui, pero no es la presión de este grupo
minoritario lo que explica el accionar del Estado, sino el poder económico y
político que está imponiendo esta agenda en todo el mundo.
